Los caminos de la transgresión son inescrutables

fragmento del libro Pornoterrorismo (Tafalla: Txalaparta, 2011),

por Diana J. Torres aka PORNOTERRORISTA

pornoterror

Me he pasado la vida entera preguntándome «¿pero qué  mierda es todo esto?». A los veinticinco empecé a comprender (o sospechar) el mecanismo y, ahora que ya sé de qué va, lo único que quiero es destruirlo. No sé cómo hacerlo, no he estudiado política, ni sociología, ni antropología, ni historia, ni filosofía. No he estudiado el origen de toda esta mierda, ni su sistema de organización. No he estudiado. Vengo limpia con mi rabia y mi dolor y mi entrepierna incendiaria (no tan limpia), que no tiene renglones donde escribirse salvo estas líneas ya corruptas por miles de literaturas, de microtraumas, de fiebres orgiásticas, de múltiples venenos. Si en teoría la única destrucción efectiva es la desaparición absoluta de las cosas que queremos destruir, la destrucción efectiva entonces no existe. De modo que no persigo algo tan apocalíptico sino solo un humilde intento de carcoma, de ligero sabotaje, algo mínimo que comience sutilmente como una pequeña revolución de papel, el poder de la palabra en las puntas de los dedos golpeando a ritmo de teclado en estas tinieblas donde se esconden agazapados deseos que los caminos de la transgresión son inescrutables. habrían de ser nuestros, estimulables y perfectos en su forma a pesar de hallarse rodeados de crueles carceleros.

A mí me ocurrió como a Cernuda: «Terminó la niñez y caí en el mundo». No entré en él de forma apacible ni progresiva. Me precipité desde muy alto y me rompí muchas cosas. Nunca me he roto un hueso pero la radiografía de mi alma mostraría muchas fisuras. Incluso hay pedazos de mí que nunca llegaré a recuperar, la caída se encargó de pulverizarlos: mi pureza, mi inocencia, mi amor desmesurado al prójimo, mi generosidad indiscriminada. Mi interior es un jarrón roto que he pegado torpemente equivocando algunos fragmentos. Un jarrón feo, pero más sólido que su original.

pornoterrorismo libro

Me siento como David frente a un Goliath desmesurado. Solo una intuición leve y precaria me enseña los puntos débiles de la bestia. No hace falta ser muy sabia, es fácil darse cuenta de ello cuando una es un insecto molesto para esta sociedad, cuando se es un incordio y la primera amonestación por ello se presenta como una advertencia casi infantil. Guardo dentro de mi memoria una larga lista de ese tipo de advertencias en las que se me dice que no voy por el buen camino, que no tengo futuro, que así solo estoy abocada al fracaso… Me acuerdo de una película que vi cuando tenía cinco años, Labyrinth. En ella, la teenager Jenifer Conelly ha de superar el laberinto que le plantea un malvado David Bowie para recuperar a su hermanito. Hay una escena que no se me olvidará jamás. Sarah está en una cueva rodeada de rocas parlantes que le indican con graves voces que ese camino que está tomando no es el correcto, que solo le conduce a la perdición, a los horrores más horrorosos. Pero Sarah sabe que las rocas mienten porque va acompañada por un habitante del laberinto. Las rocas se excusan diciendo «solo hacemos nuestro trabajo». Desde ese momento siempre he creído que quien te dice que no vas por el buen camino miente. Miente para que pierdas la partida, para que vayas por donde quiere que vayas, para que tomes, en definitiva, su camino, el que toma el resto del rebaño, en cualquier caso, no el tuyo propio. Efectivamente muchos están «haciendo su trabajo», que es básicamente el de pastoreo, el de intentar que las ovejas no se salgan del redil, tratar de que haya los mínimos obstáculos posibles. Un trabajo ruin (los hay peores), pero como cualquier otro.

Las advertencias que he ido recibiendo a lo largo del camino son de esta índole: rocas parlantes que hacen su trabajo, que consiste básicamente en que yo me convierta en una mujer de bien, en una trabajadora modélica, en una madre y esposa perfecta, en una pieza funcional del engranaje social. Profesorxs, vecinxs, totales desconocidxs5, agentes de la ley, jueces y juezas, un sinfín de personas diciéndome que cambie mi vida para convertirme en alguien aceptable. ¿Sabéis qué? Iros todxs a tomar por el culo.

Descargar prólogo y dos primeros capítulos del libro Pornoterrorismo de Diana J. Torres.

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Diana J. Torres aka Pornoterrorista estuvo en Guadalajara en julio de 2013 para inaugurar Cuerpos parlantes, espacio para la reflexión acerca de los cuerpos y sus disidencias, en Laboratorio Sensorial.

*Evento en facebook

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